Tu avais à peine quinze ans Tes cheveux portaient des rubans Tu habitais tout près du Gran Palais. Je t'appelais le matin Et ensemble on prenait le train Pour aller, au lycée. Michèlle, assez près de toi Moi j'attendais le récré Pour aller au café Boire un chocolat Et puis t'embrasser.
Un jour tu as dix-sept ans Tes cheveux volaient dans le vent Et souvaint tu chantais: Oh¡ Yesterday ¡ Les jeudis après-midi On allait au cinéma gris Voir les films, de Marilyn Michèlle, un soir en décembre La neige tombait sur les toits Nous étions toi et moi Endormis ensemble Pour la première fois.
Le temps a passé doucement Et déchu le Prince Charmant Qui t'offrait des voyages Dans ses nuages. On m'a dit que tu t'es mariée En Avril au printemps dernier Que tu vis, à Paris Michèle, c'est bien loin tout ça les rues, les cafés joyeaux Mêmes les trains de banlieu Se moquent de toi, se moquent de moi Michèlle, c'est bien loin tout ça Les rues, les cafés joyeaux Mêmes les trains de banlieu Se moquent de toi, se moquent de moi
El mundo es materia pero todos se desconocen. Nada une a la humanidad. Pequeños sucesos aislados le suceden a uno y a otro. Pero nada que los obligue a converger en un mismo PRO.
Hoy sucede que msn de repente enloqueció. Nadie se podía comunicar, darse a entender, saludar.
Y. Todas las noticias del mundo dieron la primicia. Un virus dejo la escoba, la zorra, la cagada, el zorrón.
Por un minuto la humanidad se unió.
A mi me asusta. Me asusta que algo invisible pueda unir de ese modo a una masa desconocida e indiferente. Digo: No salen a las calles el mismo día a la misma hora a protestar contra la tala ilegal del alerce o la caza indiscriminada de tortugas o el abrigo de piel de Jlo. No. En silencio, en sus recámaras, oficinas, camas, celdas, casas, micros, buses, plazas. Solos frente a su compu piensan lo mismo. FUCKING MESSENGER. MALDITO SEA QUE NO FUNCIONA POR LA PUCHA (esto en miles de idiomas)
Eso me asusta. Porque, finalmente, lo que nos une más nos separa.
Madre se fue a Mendoza a parrandear con 9 amigas más. Padre anda como zombie. Arrastrando los pies, ordenando cualquier cosa. Mirando al cielo.
A Madre se la extraña inmediatamente. Se nota su ausencia. No está su olor, sus silbidos, su voz, sus reclamos.
No está su energía abarcando cada rincón de la casa.
Pero Madre se merece ir a Mendoza, a la Luna y quedarse dormida debajo de un sauce. Todo eso y más.
Sin Madre en casa me pongo a pensar en la importancia de las personas queridas. En que más allá de sus nombres o de lo que sé de ellas, es lo que gracias a ellas soy un poco.
Porque las personas que quiero, en cierto modo, también son pedacitos de mi personalidad. Generan reacciones, modos de ser, actitudes.
Yo con Madre soyCarolina 1 Con Padre soy Carolina 2 Con Leo soy Carolina 3. Y así. No es en orden de importancia. Es para ejemplificar que con cada persona con la que tengo comprometidos afectos importantes un otro pedazo de mi ser se potencia, se desarrolla, crece.
Por eso hay ciertas personas que sacan lo mejor de mi.
A las personas que quiero les debo respeto. Tener conciencia de cada una de ellas. Quiénes son. En la esencia.
No sólo cómo le gusta la lechuga o el té. Sino que cómo son en los detalles invisibles. Y respetar esos detalles invisibles. Y ser generosa. Cuidadosa. Tener conciencia de quién quiero es quererlo tal cual es. Con sus virtudes, sus miserias. Sus miedos, sus fortalezas. Querer. Sentir.
A veces siento que me cierro. Que, por comodidad, dejo de ver a quién quiero y sólo tengo ojos para mi. Pero cuando veo al otro también me veo a mi. Quizás es eso. Verse a uno mismo es complejo.
Hoy sentí eso. Sentí que querer no es sólo agasajar, consentir. Querer es ser sincero. Con todo lo que eso significa. Y después de ser sincera queda la sensación de que quiero de verdad porque no tengo miedo de que me vean. Quiero de verdad porque no tengo pudor de verme también un poco en esa sinceridad.
Quiero porque mi querer es del "querer dar" no del "querer tener"
Y lo que más quiero es querer así. Y me gusta querer, seguir queriendo y querer aún más.
Caminando a las 10 de la noche por mi calle. Voy a dejar a Leonidas a la esquina. De la mano, con chalitas, abrazados. Hay gente en la calle y Vodanovic, el perro canoso, se arrastra por el suelo. Como su propio ritual de la felicidad. Después sale corriendo y moviendo la cola.
LLego a la esquina. La noche está fresca. Pasan pocas micros. Me despido. Que te quiero, que me quieren. Un beso. Suave, mío.
Camino de regreso. La noche está fresca, corre viento. Observo mis pies de uñas rojas. Con chalas. Tengo una sensación. La sensación de que había estado esperando esa sensación por mucho tiempo. Pero no la estaba esperando. Es decir, cuando la sentí me di cuenta que la extrañaba, que la necesitaba. Que la añoraba.
La sentí. Esa sensación.
Y sonreí. Y levanté la mirada y respiré. Y vi al vecino y lo saludé.
Volví a mirar mis pies con chalas. Mis manos. Mi polera. Pensé en Leonidas.
Y si. Hace tiempo que no sentía eso. Sin nombre, sin definición. Sólo eso.
J'aime bien ecrire. Parler. Pour la nuit, je me reste en regard les oiseaux invisibles. Si tu parles. Tu parles. J'aime bien tes mots. Les mots. Mots. LES MOTS DES OISEAUX INVISIBLES. Maintenant tu peux dire qui tu m'aimes?
Encontrar, de repente, frutillas en el suelo es algo que no pasa todos los días.
Una puede pensar mil posibilidades de por qué esas frutillas están desparramadas en el suelo.
Pero el punto es cuando las cosas se descontextualizan, el efecto que eso produce.
Siempre me ando fijando en eso. En los objetos que están en los lugares menos indicados. Como fuera de sitio.
Por ejemplo, un chupete en el suelo, un zapato en medio de la nieve a orillas de la línea del tren, un koyak roto, flotando en el barro.
Y estas frutillas.
Pero hay algo en esas descontextualizaciones que hace que el objeto se potencie, tome otro valor, se engrandezca en su lado B. Quizás donde no están cumpliendo su función puedo ver lo que verdaderamente son.
¿Pasará lo mismo con las personas?
Ocurre que a veces una se descontextualiza, está en el lugar que no debe estar, haciendo lo que no se debe hacer y, sin embargo, se descubren nuevas formas en la personalidad, en los modos de reaccionar.
No me sucede a menudo, casi nunca. Pero cuando me ocurre, más que sentirme incómoda trato de potenciar, hacer crecer, mezclar todo. Y develar las nuevas formas de ser.
Pasa también en el amor.
Porque el amor es un sitio aparte de todos los sitios en los que nos podemos encontrar. Ergo, podemos ser de muchas maneras cada vez que amamos. No digo ser una loca- cambia- de- personalidad. Digo multiplicarnos.