La hora, la semana
en 1 semana mas
el viernes 5 de mayo
estare en Santiago de Chile
en Recoleta
mirando por la ventana mi ciudad, mi pais.
Son las dos de la tarde y cinco minutos
y siento una cosa en el pecho y en la guata
solo comparable a lo que siento cuando pienso en el dentista.
Son las dos de la tarde y seis minutos
y tener conciencia de que esto llego a su fin
es formidable.
La hora pasa y miro a mi alrededor lo que vere por ultima vez.
Las cosas me parecen mucho mas reales ahora y creo que es porque cuando una se habitua
a un espacio, una ciudad, una persona
deja de MIRARLAS realmente.
Ahora que se que dejare esto hoy viernes 28 de abril
porque es mi ultimo dia de trabajo
la miro con una profundidad sobrecogedora,
como si supiera que
por mas que lo mire
ciertos detalles se borraran
como la cara de tanta gente desconocida que se ha ido acumulando en estos 7 meses.
Me gustaria guardarlo todo
porque todo
incluyendo el pavor
ha sido un puente, un espejo, unas alas.
El resumen de este viaje soy yo
construida a pedazos inexactos
llenandome de amor por todo
odiando las cosas injustas que me suceden
cansada de estar en Paris
deseosa de estar en Santiago.
Soy yo por la mierda y me gustaria tener mas palabras
o mas exactas palabras para contar
lo que me pasa, lo que siento
lo que me hace llorar ahora
lo que me perturba.
Pero se que aunque las tuviera no las utilizaria porque hay cosas
que sin ser secretos
se guardan en silencio para ser miradas de vez en cuando.
Esto es un secreto:
este sol que me acompagna ahora.
el calor que se siente en las mejillas y los pajaros y sus sombras.
Los manzanos floridos con furia
los petalos de las flores de los manzanos floridos con furia
repartidos en el suelo
los aviones que cruzan el cielo y escriben con letras invisibles
el futuro
el tren que va y viene
los patios que ahora se llenan con nignos y columpios
los cigarros a media tarde
con la ventana abierta al jardin verde verde
y de nuevo otro avion
y el sol naranja
un pajaro
un perro
las mujeres
y yo.

Latinos de todas partes, cumbias ,regetones y salsas, belgas alucinando y yo casi adormecida por algo que me pareció cercano, esa necesidad de alargar la felicidad hasta que ya no pueda más. Ahí estábamos con Katy, mirando con los ojos abiertos la movida latina, mientra en la tele los videos de los duos hondureños, colombianos o puertoriqueños hacían mover las caderotas de unas mulatas de sueño. Me tomé la última cerveza. 








